Parálisis Facial

La parálisis facial se produce por varias causas: una cirugía que afecta un nervio, un tumor, un herpes, etc. Como consecuencia se “paralizan” los músculos de un lado de la cara. Y en ocasiones los músculos del lado “sano” se vuelven más fuertes y “tiran” con más potencia, produciendo asimetrías muy antiestéticas.
La toxina botulínica consigue relajar esos músculos de una forma rápida y segura, produciendo una mayor simetría a la cara y previniendo nuevas asimetrías. De esta forma mejora muchísimo la calidad de vida de estos pacientes con parálisis facial.
Es curioso que la gente relaciona el Botox con tratamiento estético, pero hoy en día, más del 60 % de los tratamientos con toxina botulínica se hacen con fines médicos: niños con contracciones musculares, sudoración excesiva, estrabismo, dolor, fisuras anales, cefaleas, vaginismo, salivación excesiva, etc.